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Paz

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Se paso su vida esperando que las cosas se hicieran más fáciles para él; sin opinar nunca en contrario, acepto cómodamente cuando le toco cambiar su espacio; la oportunidad en que le notificaron que no podía hacer lo de costumbre, nada dijo; plácidamente se dispuso a cumplir aquello que se le había ordenado, consumió lo que le fue suministrado, observo cuanto le fue mostrado o cuanto dejo de mostrársele; solemnemente respeto incluso lo que considero impropio; todo aquello en nombre de la paz. Sólo quería estar tranquilo, que nadie le molestara, que todo transcurriera plácidamente. Pasado el tiempo nadie le importunaba con quejas o reclamos, todo transcurría tan livianamente como el siempre quiso, pero aun así no era feliz, no tenia con quien compartir su anhelada y alcanzada paz. Todos los demás se habían perdido, buscando la que a ellos les era propia.

La Cumbia de la Miseria

Aquí en esta esquina como todos los días, simulando mi cojera, con mi cartón de jugos en la mano, esperando que el semáforo se ponga en rojo para poder hacer mi trabajo. Todo un arte, tocar la ventana, cara de lastima, los dedos índice y pulgar en pinza como indicando un poquito. De repente hoy recolecto más que ayer; la camisa de hoy es la mas vieja de todas, otrora fue azul y seguramente en su cuello se anudo una corbata, hoy es un harapo; algún día me comprare una camisa de esas que tu vendes, de esas que todas las mañanas sacas de sus cajas y acomodas con tanto cuidado sobre el aníme recubierto en teipe que posas sobre los inestables armazones de hierro, de esas que cubres con un plástico transparente cuando las primeras gotas caen. Algún día comprare una camisa o simplemente terminare de cruzar la calle y te diré algo bonito, así tu no me respondas, por lo menos para que me veas, para que sepas que estoy todos los días en esta calle a menos de cincuenta metros de ti. Para que sepa...

Klun y el secreto de la selva (Un cuento para niños)

Klun era uno de los leones más jóvenes de la manada, sin embargo él era muy fuerte y rápido, por eso podía jugar como los leones jóvenes más grandes que él y a veces jugaba con los leones adultos y se reunía con ellos, cuando éstos estaban conversando sobre sus hazañas. También Klun era muy inteligente, podía resolver problemas que a otros le costaban mucho y siempre encontraba nuevas formas de divertirse. Los leones adultos estaban muy orgullosos de Klun, sabían que cuando fuera grande seria el líder de la manada y bajo su protección todos estarían felices y seguros. Pero los leones grandes también se preocupaban, como Klun era muy independiente a veces era difícil que atendiera a los llamados de los leones adultos, especialmente los de su padre Lot y su madre Kimba, Klun corría por las llanuras del Serengueti en Tanzania, en búsqueda de aventuras y practicando para ser un gran cazador. Cuando su padre lo llamaba Klun no respondía, a veces Lot estaba llamando por largo rato a Klun...